Portada Pentalingüe - Templo San Pedro Apóstol de Andahuaylillas

El texto en latín está en la cartela que corona la misma y reza: Egote/baptizoin/ nomine pa/tris/filis/spiritvs/santi/amen.
En la parte superior del dintel, se lee en el español del siglo XVII, “Yo te bautizo en el nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo.
En el arco de acceso, se lee en quechua, idioma nativo andino, Ñocam baptizaiqui, YaYa / Chvrip Espiritu Sanctop /Svimpi. Ave.
El texto en aymara, el otro importante idioma originario del sur andino está pintado en las columnas laterales internas que flanquean la entrada, de izquierda a derecha: [ … ] Asma Avqvina / Yo Cansa /espiritv Sanctvn.
Finalmente, el lema en puquina un idioma ya desaparecido, el quinto idioma que está pintado en letras blancas, de izquierda a derecha en el exterior lateral de la portada dice: Nacvin / Sinyqyile / Chvscvm / Espiritv Sanct.
La portada remata con un mural que representa querubines sosteniendo la cartela que contiene el texto mencionado en latín, ese ejemplo de detalle es único en su género en el muralismo cusqueño.
Juan Pérez de Bocanegra
La historia de Andahuaylillas ligada a la política evangelizadora de la Corona española y al templo, resalta la figura de su doctrinero Juan Pérez de Bocanegra. Su labor en la evangelización de su feligresía en Andahuaylillas, durante casi una década, entre 1618 y 1628, se tradujo en la propuesta de mandar pintar los muros del templo con grandes programas evangelizadores. A él se le atribuye haber comprometido al pintor criollo Luis de Riaño a trabajar los murales y algunos de los lienzos que admiramos hoy en el templo.
Durante su estadía en Andahuaylillas, escribió seis libros. Su obra más importante fue el libro “Ritual Formulario e institución de curas para administrar a los naturales de este reino, los santos sacramentos del bautismo, confirmación eucaristía y viático, penitencia extremaunción y matrimonio, con advertencias muy necesarias”, publicada en 1631, esta obra fue el primer manual para el uso de los curas rurales y a la vez un cuestionario para la confesión de los nativos, de sus rituales andinos.
Se atribuye a Pérez Bocanegra haber compuesto el himno cristiano Hanaq Pachaq Kusikuynin. Este célebre canto procesional fue incluido al final de su manual eclesiástico el Ritual Formulario. Según los conocedores, el himno es el ejemplo más antiguo de polifonía vocal publicado en las Américas. El himno es interpretado en la actualidad durante las celebraciones de Semana Santa, Corpus Christi y otras importantes celebraciones y conmemoraciones de la liturgia católica.
En una de las caras del púlpito de yesería del siglo XVII, aún se puede apreciar al Presbítero Juan Pérez de Bocanegra (de rodillas).
"Hanaq Pachaq Kusikuynin", interpretado por la Soprano Gladis Huamán junto a la orquesta Sinfónica del Cusco:
https://youtu.be/-8TU0jbmYWM/
Mural del Camino al Cielo - Templo San Pedro Apóstol de Andahuaylillas
Esta pintura se encuentra en el muro de pies y es atribuida a Luis de Riaño. Se trata de una obra inspirada en un grabado de finales del siglo XVI del flamenco Hieronymus Wierix. Describe la difícil y angosta senda de la vida, que cubierta de espinas lleva a los individuos hacia el cielo.
Como señala la Biblia, esta senda no es fácil, y está llena de sacrificios; pero tiene como premio la vida eterna junto a Dios en el cielo. Se observan dos escenas: En la del primer plano más grande, está servido un banquete alrededor del cual hombres y mujeres disfrutan de comida y bebida; sin embargo, uno elegantemente vestido, está de pie entre esta escena y la del camino, mira el banquete y está en actitud de dubitación, si seguir por la senda del bien, dejando el banquete o mejor dicho, los placeres mundanos que no llevan a buen destino o seguir la senda del bien.
En segundo plano se observa un paisaje de inmensidad, como suspendido entre nubes. Hacia el lado superior derecho, sobresale el edificio de varios niveles, uno de los cuales cuenta con ventanas donde personajes dirigen sus miradas hacia el camino y encima una especie de balcón donde están de pie, tres personajes iguales. El edificio es la representación del cielo y los personajes representan la Trinidad. En el camino empinado tres personas pintadas de blanco, insinuando que son sus “almas”, suben por la senda hacia la puerta de la edificación donde espera un personaje para abrir la puerta.
Por las características físicas de los tres varones en el camino, es fácil deducir que representan las edades del hombre: un joven está más cerca de la puerta, seguidamente un hombre maduro es acompañado por un ángel y finalmente el hombre viejo que inicia el camino, de cuya cabeza y boca, salen tres líneas que van dirigidas hacia las manos de la “Trinidad”. Sin embargo, una cuerda gruesa negra toca el “alma” del hombre mayor. La cuerda atraviesa el espacio de la puerta del templo, desde el mural del Camino al Infierno, que está al lado opuesto, donde la figura del demonio sujeta dicha cuerda.
Retablo mayor - Templo San Juan Bautista de Huaro
El primer retablo, del cual sólo queda el sagrario, fue realizado por Martín de Torres a principios del s. XVI. El que ahora se ve, fue realizado entre 1778 y 1784 por Pascual Velazco. Destacan las columnas del primer cuerpo que advierten la técnica del calado, un recurso estético poco común en la región. En cuanto a las modificaciones más reconocidas son las incrustaciones de plata en el tabernáculo, las cuales fueron realizadas por el platero Melchor Minauro.
Conservación de los templos
El proceso de conservación de los templos que forman parte de la Ruta del Barroco Andino, permite preservar su arquitectura y restaurar las obras de arte que poseen en su interior, como las pinturas murales, los lienzos, las esculturas, la platería, las cerámicas, las alfombras y las casullas.
Esta labor es posible gracias a un grupo de profesionales cusqueños expertos en labores de restauración, que combinan las últimas técnicas de conservación con procesos ancestrales y la utilización de materiales locales.
Los ingresos generados por la visita a los templos y el consumo en las tiendas de la Ruta del Barroco Andino son dirigidos a la conservación de los templos y a mejorar las condiciones de vida de los pobladores, a través de las obras sociales de los jesuitas.
✨️ "Deja que los templos de la Ruta del Barroco Andino te cuenten la historia"
Figuras en el Atrio del Templo de Huaro
Esta hermosa composición de piedras de canto rodado, que se encuentra en el amplio atrio del Templo San Juan Bautista en Huaro, permaneció oculta hasta el 2007. Cubierta de pasto, era propicia para el esparcimiento o descansar en familia luego de la misa. Solo con el proceso de restauración de la iglesia es que se descubre que las piedras en el fondo no eran una simple base, sino que seguían patrones y colores que componían una obra de arte a los pies de la iglesia ⛪


Altar de la sagrada familia en la Capilla Virgen Purificada de Canincunca
El lado del Evangelio de la Capilla Virgen Purifica de Canincunca, está dedicado al Altar de la Sagrada Familia. Una preciosa hornacina empotrada en la pared, que contiene las esculturas de la Virgen, San José y el Niño Jesús.
“La Muerte”, pintura mural del Templo San Juan Bautista de Huaro
Un impresionante mural ubicado en el muro del Evangelio del Templo San Juan Bautista de Huaro, forma parte de las “Postrimerías” y muestra una variada iconografía que representa cuan frágil y corta puede ser la vida, la igualdad de los hombres ante la muerte, no solo en edad sino en la categoría social. Realizado por el muralista Tadeo Escalante a fines del siglo XVIII y principios del siglo XIX.
Camino al Infierno y Camino al Cielo”. Templo San Pedro Apostol de Andahuaylillas
En el ingreso principal al Templo San Pedro Apóstol de Andahuaylillas, se encuentran dos preciosos murales. El “Camino al Infierno”, representa la senda que sigue el impío, el camino de la vida lleno de rosas y placeres, sin embargo, es la senda que conduce al infierno. El “Camino al Cielo”, representa la difícil y angosta senda de la vida, que cubierta de espinas lleva a las personas hacia el cielo.
Altar principal del templo de la Compañía de Jesús
La imponencia del Altar Mayor del templo de la Compañía de Jesús, resalta a primera vista. Tiene 21 metros de alto por 12 metros de ancho, es una talla en madera de cedro, de gran calidad y solidez, totalmente dorado con pan de oro. Fue construido por Cristóbal Clemente en 1670 y es de estilo Barroco.
























