Obra Social

Los ingresos generados por la visita a los templos y el consumo en las tiendas de la Ruta del Barroco Andino son dirigidos a la conservación de los templos y a mejorar las condiciones de vida de los pobladores.

Se han implementado centros lúdico-educativos en Huaro, Andahuaylillas, Urcos y Ocongate que incluyen comedores, ludotecas, además de espacios de juegos, talleres de computación y bibliotecas que benefician juntos a más de 1,500 niños.

En Huaro hay un taller de lutería (arte de elaborar instrumentos musicales) que durante tres años forma jóvenes para que puedan fabricar guitarras, violines y charangos.

En Andahuaylillas, en convenio con el CCAIJO, ONG promovida por la Compañía de Jesús para el desarrollo de las comunidades campesinas, se ofrece formación técnica gratuita en hotelería y turismo a los jóvenes de la zona.

Además, se realizan campañas de salud y asistencia social con útiles escolares, ropa y víveres para más de 2,000 personas al año.

En varias localidades del valle y en Ocongate existe la red de defensoría que promueve los derechos de las mujeres y niños cuyo trabajo se articula con instituciones privadas y públicas para atender más de 1,800 casos todos los años.

Los programas sociales, que son posibles gracias a los beneficios obtenidos de la Ruta del Barroco Andino, atienden principalmente a mujeres y niños de la provincia de Quispicanchi en situación de vulnerabilidad y son articulados y gestionados por la organización jesuita WAYRA que forma parte de la red Encuentros Servicio Jesuita para la Solidaridad.